Hacer mermelada de tomate

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Mermelada de tomates verdes

Una buena manera de utilizar los tomates verdes tempranos que nunca maduran (y que nadie quiere), es haciendo mermelada con ellos. Su sabor es un poco diferente al del tomate rojo, pero está riquísimo igualmente.

Esta mermelada tiene un color verde oscuro ideal, es dulce y tiene un toque cítrico por la incorporación del zumo de limón, naranja y su piel.

Mermelada de tomates verdes

Yo la uso muchísimo untada con diferentes variedades de quesos y galletitas saladas, o simplemente untada en una rebanada de pan rústico.

También combina muy bien con el sabor de la carne, como la de cordero, pavo o cerdo. Todavía no lo he probado con pescado, pero seguro que también queda bien.

Ingredientes para hacer 300 gr de mermelada:

  • 2 kilos de tomates verdes cortados en dados
  • 1 kilo de azúcar
  • 1 vaina de vainilla
  • El zumo de 1 limón
  • El zumo de una naranja
  • La piel de una naranja en tiras

Indicaciones:

  1. En primer lugar, lavamos bien los tomates verdes y les retiramos el tallo. Los partimos por la mitad y les retiramos todas las semillas que veamos (a mi personalmente, me gusta que tenga semillas, que que cada uno haga según sus gustos). Los cortamos en trozos y los llevamos a una olla grande.
  2. Cortamos la vaina de vainilla por la mitad y la raspamos de atrás adelante con un cuchillo para que abra bien. Lo añadimos a la olla con los tomates.
  3. Luego incorporamos el azúcar, el zumo de naranja, el zumo de limón y la piel de la naranja. Removemos todo.
  4. Calentamos la olla a fuego alto para que empiece a hervir. En ese momento, bajamos la temperatura hasta el mínimo y dejamos que se reduzca poco a poco.
  5. Vamos removiendo todo regularmente para que no se pegue lo que está en la base, y al cabo de 1 hora y 30 minutos comprobamos nuestra mermelada. Tiene que tener la consistencia de una salsa de tomate verde espeso. Si necesita espesar más, podemos dejarlo hasta media hora más.
  6. Lo retiramos el fuego y dejamos que enfríe un poco, para ver si su consistencia es como la de las mermeladas.

Podemos conservar la mermelada en el frigorífico por unos días, o embotarla en tarros de cristal y sellarlos para que se conserve hasta por un año.

Para ello, lo primero que debemos hacer es lavar bien los tarros y secarlos correctamente. Vertemos la mermelada dentro sin llenarlo, que quede un espacio de unos centímetros en la parte superior.

Limpiamos los bordes y sellamos el tarro con su tapa. Introducimos completamente los tarros en agua hirviendo durante 10 minutos. Y los guardamos en un lugar seco y oscuro.