Hacer mermelada de tomate

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Mermelada de tomate agridulce

Hoy tenemos una receta diferente, es una mermelada de tomate agridulce, endulzada con miel y aderezada con un toque picante de chile rojo.

Nunca había hecho mermelada porque resulta más fácil comprarla, pero reconozco que es algo que siempre he querido hacer, y cuando te pones, te pica el gusanillo y no puedes parar.

Mermelada de tomate agridulce

De pronto te ves recopilando todos los tarros de cristal que vas pillando, el de la mayonesa, el de los pepinillos... y tienes un hueco reservado para ellos aunque en tu cocina no quepa ni una alfiler.

La miel es el edulcorante principal, pero la adición del azúcar le aporta un toque de sabor a caramelo a la mermelada. El chile rojo le dan el picante que necesita y que ayuda a equilibrar el dulzor, y le confiere una mayor utilidad en un mayor número de platos.

Yo la uso untada en pan tostado, con queso, extendida en los sandwiches y bocadillos, o como un sustituto del ketchup para las patatas fritas o hamburguesas.

Ingredientes que vas a utilizar:

  • 2 kilos de tomates (de cualquier variedad)
  • 670 gr de miel
  • 100 gr de azúcar
  • 8 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharada de chile rojo
  • 2 cucharaditas de jengibre fresco rallado
  • 1 cucharadita de comino
  • 1/2 cucharadita de canela molida
  • 1/2 cucharadita de clavo molido

Procedimiento a seguir:

  1. Escalda los tomates en agua hirviendo durante 15 segundos hasta que veas que la piel se desprende sin problemas. Deja que enfríen un poco para no quemarte, y parte los tomates a la mitad para retirarle todas las semillas que puedas. Después córtalos en trozos pequeños.
  2. Pon los tomates troceados, la miel, el azúcar, el zumo de limón, el chile rojo, el jengibre rallado, el comino, la canela y el clavo en una cazuela a fuego medio-alto.
  3. Deja que se cueza todo hasta que empiece a hervir, removiendo con frecuencia para evitar que se pegue.
  4. Después de llegar a ebullición, reduce el fuego, y deja que se cocine a fuego lento durante 1 hora y media aproximadamente, hasta que la mezcla se reduzca y comience a convertirse en una mermelada (pegajosa). No te olvides de remover de vez en cuando con una cuchara de madera.
  5. Una vez que tengas la mermelada con la consistencia que quieres, puedes optar por mantener conservada la mermelada en tarros de cristal. Para ello, tienes que esterilizarlos hirviéndolos en agua durante 10 minutos, después sacarlos y secarlos completamente.
  6. Llena los tarros con la mermelada no llenándolos hasta arriba. Tápalos e introdúcelos en agua hirviendo durante 20 minutos. Sácalos y sécalos con un trapo limpio. Ahora se pueden guardar en un sitio fresco y oscuro hasta 1 año.